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domingo, 18 de agosto de 2013

BLACK EMANUELLE


Bitto Albertini 
Italia – 1975 

Está clarísimo que la película EMMANUELLE de Just Jaeckin y que su estrella Sylvia Kristel hicieron un acontecimiento de impacto en el cine erótico europeo y que el hecho de que Italia lo supiera y quisiera imitar su éxito en plenos años 70s, traerían a colación las aventuras eróticas más disparatadas, excesivas y diversas del mismo género. Todo iniciaría entonces, con Bitto Albertini y su otra versión: la Emanuelle Negra y en ella, encarnada por la belleza de Indonesia llamada Laura Gemser con su estilo, con su arrogancia y en este caso por su decisión y privilegio por el placer aunque se dude por el amor. 

Y con esta retorica, EMANUELLE NEGRA debería ser más interesante de lo que es. Teniendo en cuenta en la situación tan picante en que los personajes y sus actores deben enfrentarse al contar un melodrama que busca ser atrevido y hasta un poco “chiflado”, la película se vuelve tan perezosa que solo llegan a la simpleza de tener sexo para llenar los vacios que cada uno tiene en relación al otro. 

Emanuelle es una fotografa que siempre esta pensando en sexo. Es su mayor obsesión. Y al llegar a Africa para trabajar, sus pensamientos libidinosos no tiene pierde, sino al contrario se refuerzan, se retuercen y sus deseos se impulsan pero a veces se complican mucho más, al supuestamente estar enamorado del esposo (Bellisimo Angelo Infanti) de la mujer que la contrato (Karin Schubert). Esto en un principio se entiende como algo importante, al ver a Emanuelle teniendo sueños eroticos, dejándose seducir por el calor de la selva y conociendo lugares y personajes que la llevan a reflexionar carnalmente sobre su situación personal. Eso podría ser inetresante si Albertini le interesara la preocupación de Emanuelle, pero en vez de eso él decide enviciarla y no dejarla preocuparse por nada. Solo queda el sexo y cuando en una película que solo le queda el sexo ya el mismo sexo se vuelve aburrido entonces la película está en un grave problema. 

Y no es que ver a la Gemser acariciando el pecho peludo de Infanti o las rígidas tetas de la exuberante Schubert (Antes de hacer algunas porno en los 80s) no valga la pena. De hecho hacen que la película solo exista por ver los hermosos cuerpos de unos personajes libidinosos (y unos actores físicamente hermosos maquinizados por una intención sistemática por parte del director), pero solo cuando la película logra no abandonar el poco ritmo que Albertini le da. Se deja chupar cualquier cosa interesante que tenga el melodrama y en un punto el sexo se vuelve sistemático y la morbosidad por parte de nosotros se pierde.

Afiche publicitario de su proyección en Colombia.
19 de Mayo, 1981. EL TIEMPO.

 Albertini maneja las metáforas, los símbolos y paisajes y tiene un fetiche visual interesante, lleno de la clase que otorgaba el cine italiano explotativo pero de calidad técnica en los 70s, pero Emanuelle y sus aventuras se vuelven desventuras que ella misma manda al diablo casi al final de la película. Solo Joe D´Amato empezaría con la tercera entrega de la saga (Si consideramos a EMANUELLE NERA Nº2 como su segunda parte) a darle una faceta diferente a ese personaje, a esas aventuras y al mismo toque del melodrama en algunos contextos convirtiéndolo en experiencias. No por eso no es que este primer intento no merezca una oportunidad, pero sin duda es uno de los menos interesantes de la saga de la reportera ninfomaníaca.

F.

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