RESEÑAS · LAS ESENCIALES · VIDEOCASSETERA · VIDEO NASTIES · CINE CLUB · EL DISCO-TARRO · PODCASTS · ENTREVISTAS · ENSAYOS · VIDEO-DIARIO

EL TARRO · EL AUTOR · EL FACEBOOK · EL YOU TUBE · LOS LINKS

domingo, 4 de agosto de 2013

CICCIOLINA NUMBER ONE


Ricardo Schichi
Italia - 1986

Tal vez de todas las producciones de Ricardo Schicchi y su productora Diva Futura, CICCIOLINA NÚMERO UNO fue la película porno de Ilona Staller más entregada en perfilar las ideologías de vida de su personaje pornográfico y popular. No es, como en las entregas cibernéticas de hoy en día, en donde la figura que va a masturbarse o a realizar el sexo se presenta entrevistado en un sofá antes de entrar en acción genital (POV ó Gonzo, como lo llaman). Este es un diario de un día, una crónica porno hecha al gusto de la decadencia y, a pesar de entregarse al objetivo comercial al que le apetece, es un experimento digno del cine pornográfico político-social, no desde el punto de vista de autores como Bruce La Bruce u otros renegados del genero, sino como el producto que sirve al mismo tiempo como indiscutido instrumento del placer carnal, de objeto industrial y a la vez de comentario “perfomatico” dentro de un contexto social definido. Muy similar al otro épico de Schcichi, TELÉFONO ROJO.

Lo interesante de ambas películas es como trasladan las ideologías de una figura erótica como Ilona y como ella misma se sirve del cine y del mismo género para poder trasladarlas en acciones concretas. Acciones genitales que intentan, sin descaro, servir al pensamiento. Obviamente la película no deja de ser gratuita en su observaciones graficas, porque después de todo esta no quiere dejar de ser pornográfica; es su primera prioridad. Recordemos que esto no es azaroso. Ilona estaba ascendiendo con su ideología del “amor” sirviéndose como integrante del Parlamento Italiano. En la década de los 80s, Ilona estaba siendo escuchada en el mundo más que cualquier otra figura erótica del momento. Todos conocían su nombre y habían escuchado por rumores lo que hacía en sus películas. Era la número Uno.

CICCIOLINA NÚMERO UNO es un documento interesante. No sé en qué medida tan importante, pero es sin duda interesante. No solo en su documento de su popularidad sino en la forma en que Schcichi se ve obligado a modificar las convenciones del porno argumentado para complacer a sus objetivos. La película no tiene argumento como muchas películas porno de hoy en día,  pero en vez de reducirse a la monotonía, la película se transforma en una crónica de un día, la cual mezcla la ficción de las situaciones del sexo autentico en conjunto de escenas documentales, una costumbre que Schichi ya había adquirido al presentar uno de los shows eróticos de la estrella en CICCIOLINA AMORE MIO (1979), co – dirigida junto a Bruno Mattei. Aquí sucede lo mismo pero a gran escala. Al igual que en TELÉFONO ROJO, el montaje se vuelve totalmente abstracto y hoy en día para muchos pornógrafos, anticuado. Siempre está presente en acciones paralelas, representando metáforas o referencias del espacio en donde sucede la acción genital. Lo gracioso de esta película, es que estas referencias espaciales, a la vez siendo documentales, terminan creando la visión social que la figura pornográfica representa a través de sus acciones orales y genitales. Su discurso es sostenido audiovisualmente y no solo por la narración de Ilona (Recordando el tono de sus narraciones eróticas radiales, escritas siempre por el mismo Schcichi en los años 70s).

Por ejemplo, la escena inicial presenta  a Ilona llegando a un pueblo Italiano – locación en donde seguramente se fijo todo el rodaje documental -. Ella sigue siendo la número Uno. Mujeres y hombres de todas las edades, viejos e incluso muchos adolescentes y niños la observan con admiración, y mientras ella lanza besos todos lloran por un autógrafo. Esto mismo se repite cuando se desplaza a un parque de diversiones en donde interactúa con varios de sus fans, monta en los aparatos electrónicos y habla con ellos, mientras que las dos parejas fornican adentro de la Tropicana. Al igual sucede cuando ella se presentan en su show erótico. Schichi se permite en compactar las dos formas de filmación – la planeada y la improvisada-. Ilona canta los éxitos de su último LP. En el performance de su canción Muscolo Rosso, aparece una de las escenas más efectivas de la película: Mientras que ella canta alegremente la tonada morbosa, ella se acerca a uno de los muchos jóvenes muchachos, cotidianos y simples espectadores de su show. Recordemos que ellos no hacen parte del rodaje, son incautos, simples espectadores del show erotico. Cuando ella se agacha, ella lo acaricia mientras canta, el muchacho no actúa dentro de la moda del macho heterosexual pornográfico. Él se avergüenza y baja la cabeza y luego ríe de los nervios. Al mismo tiempo, en ese paralelismo al que ya nos tienen acostumbrados, aparece la fuerte y apetitosa verga de Roberto Malone quien disfruta de una felación. Es una película pornográfica extraña al fusionar elementos de forma tan particular. La canción termina dedicándosele al – sin duda apetitoso - Cazzo de Malone mientras que, la confrontación de la realidad y la fantasía se debaten en la misma escena.

No es una mirada consciente del autor, ni tiene porque serlo, es simplemente una consecuencia divertida que validan al cine pornográfico de otra manera. En cierta medida, Schichi logra experimentar de forma inconsciente con la realidad y la ficción al igual que Abbas Kiarostami lo hace de forma consciente (aunque increíblemente personal) en CLOSE UP (1991).

La película termina con otro comentario político, en la que la Cicciolina  y sus amigos son arrestados por la policía. En la escena se ve a la comisaria con diversos afiches enfilados con las fotos de las estrellas porno que son buscadas por la policía por inmoralidad. En un acto contestatario, Schcichi le afila a la hipocresía del gobierno, haciendo que el policía oculte un cristo colgado en la pared y su asistente obligue con morbosidad a que los amigos de Ilona, incluyendo al siempre elegante Malone, la cojan en el escritorio sin descaro. Después de las eyaculaciones, en un acto heroico los tres hombres desnudos golpean al policía, dejan que Ilona salga corriendo y escape mientras los tres le dan su merecido. En la verdadera moda del porno, ellos no hubieran dudado en vengarse del hombre teniendo sexo con él. Eso hubiera completado la experiencia de una manera bastante gratificante.

Por supuesto que podría hablar del caballo, del perro y de la desagradable Denise Dior. Pero ¿Para que? Si ya sabemos que igual la Cicciolina sigue siendo la número Uno.

F.

No hay comentarios:

Publicar un comentario