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domingo, 25 de agosto de 2013

LOS AMANTES PASAJEROS

 
Pedro Almodóvar
España - 2013

Los directores de cine crecen, maduran y por más de que intenten seguir una formula ó un estilo que los identifique, estos cambian y se transforman porque es algo humano, es natural, porque el mundo siempre gira y esta cambiando y en el arte cinematográfico si de autores se trata y entre más personal sea, el cambio será más notable y lo importante es que se da. Y hoy hablamos de Pedro Almodóvar, ese director que ha impactado a varias generaciones con diferentes facetas, sin caretas, sin espejismos, sin manchas. Solo caras, diferentes caras, pero caras, rostros al fin y al cabo.

Y Almodóvar ha tenido cambios importantes en su filmografía, cambios importantes, sin intentar a llegar a ser tan técnicos pero que, en este caso, con esta película y con su propuesta contemporánea, es importante entenderlo y ser consciente de ello. Con La Flor de mi Secreto (1995), su película más desagradable, Almodóvar siente la necesidad de encontrar otras texturas a la formula y por supuesto a sus preocupaciones. Eso, de encontrar una textura al género del melodrama, de encontrar la otra cara de Douglas Sirk, de encontrar no la del Technicolor sino la amarga, la que se ve de frente. Luego de ese experimento fallido, hace una de sus obras maestras, Todo sobre mi Madre (1999) y allí encuentra, desde mi perspectiva, un norte que siguió hasta estas últimas películas. Que sucede ahora. Que Los Amantes Pasajeros es una película pequeña, con ideas interesantes y claras pero que quedan en una sencillez agradable aunque a veces demasiado cómoda y un poco desorganizada. Pero, como dicen los críticos y sus fanáticos, es el autor volviendo a los 80s. En el tráiler, con los aeromozos bailando a las Pointed Sisters, se veía la ironía venir y la expectativa de ver al director de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del Montón (1980), de Laberinto de Pasiones (1982) y de Kika (1993), de nuevo en juego con la misma frescura contestataria de esas tres películas y no con los guiones detallados y trabajadísimos de La Ley del Deseo (1987) o de Mujeres al borde de un Ataque de Nervios (1988). Aquí no hay nada de Howard Hawks o de George Cukor, estamos hablando de la autentica frescura de la movida madrileña o de la libertad de una figura kitsch con aires de John Waters moderno como sucedió con Kika (Y porque no, hasta con Matador).

Y se hacen todas estas relaciones porque el espectador que creció con él esperaba expectante por esa frescura y, por eso, tenemos que empezar a analizar la película desde el espectador. En este caso es necesario y en este caso  eso es lo que espera.Y en este caso, ese podría ser el primer error que comete el espectador prevenido y el espectador que ha seguido el trabajo del director y el espectador que sobre analiza todo (¿Como yo?). Y en este caso, esa es una cualidad tremenda para el espectador desprevenido porque puede aceptar con más entereza la propuesta del director sin equivocarse.

Porque Almodóvar sigue siendo Almodóvar pero con la faceta de un director de cine que ya ha hecho películas, que ya ha explorado temas, que necesita – a pesar de volver a ciertas tonalidades que había dejado atrás – renovarse y contar cosas nuevas ó por lo menos encontrar maneras diferentes de contar cosas. De pronto no sucede aquí. De pronto este es un experimento fallido como lo ven algunos. Pero en definitiva si es una película pequeña que tiene cosas que decir, e inmediatamente eso la hace valida.

Ahora, que si Los Amantes Pasajeros intenta ser una sátira o intenta satirizar algo entraría en un debate bastante particular. Pedro en la entrevista radial SER antes del estreno nacional, habla de metáforas, habla de símbolos y si se habla de una referencia social contemporánea en cuanto a España y a su situación económica y en si, a su problemática de corrupción en cuanto a ese tema. Hace referencia al caso Bárcenas como un personaje fascinante que no aparece como influencia porque el caso exploto cuando la película ya estaba rodada. Y sin embargo, sin necesidad de ser profeta, Pedro si habla de robos, de asesinatos a sueldo, de la corrupción política, económica y hasta sexual en ciertos diálogos, en ciertas situaciones impuestas y en diferentes escenas que quizás tengan esa intención satírica. Aunque confieso que, para mí en ese caso, hubiera sido un deleite tener a la Pantoja como una de las pasajeras.

Pero no está la Pantoja sino una dominatrix muy famosa por su caratula en el Interviú (Cecilia Roth), hablando con nostalgia de sus años pasados, de sus videos porno con figuras importantes como una Norma Desmond hablando de sus películas y sus “memoirs” que no es la Norma Desmond de El Crepusculo de los Dioses (1950), sino es la Norma Desmond que es Gloria Swanson en Aeropuerto 1975 (1974). Y entonces la película quizás sea un sátira no solo sobre la corrupción del poder, sino que es una sátira sobre las películas de desastres, invirtiendo la formula y no repitiéndola en su exceso melodramático como hacen los Zucker en ¿Y dónde está el piloto? (1980) con la película de Dana Andrews La Hora Zero (1950).

Y esto es importante, porque el hecho de estar en un avión con unos personajes viciosos, con pasados alegres y tormentosos nos lleva a la idea de una telaraña dramática que siempre es importante en Almodóvar. Pero aquí y entonces nos llevamos varias intenciones: una, si la sátira o el reflejo social es importante para Almodóvar y dos, si la telaraña que usa como medio sirve exactamente para poder hablarnos a nosotros los espectadores del tema. Lo más importante es que los personajes sean conscientes de que están viviendo en un país con esos problemas de los que ellos son recíprocos. Pero en algún punto, sus problemas no se convierten de en un problema universal sino que al contrario, la situación mortal transforma al avión en un confesionario en donde sus mundos internos no competen ni a España, ni a Madrid y ni siquiera a los habitantes de Calzada de Calatrava. Para ellos se convierten en sus problemas íntimos… pero como están en una película, nosotros los espectadores, gracias a su director chismoso, nos enteramos sin que ellos se den cuenta.

Entonces, la intimidad si existe en el avión y Almodóvar logra no convertirla en una prisión ni en un atmosfera asfixiante. De hecho hay espacio para que sucedan muchas cosas. Sin embargo, la película tiene esas intenciones y el director logra tener momentos lucidos y sobre todo narrativos o dramáticos en que la película siempre se mantiene a la altura de los vicios de sus personajes, pero no logra una unificación. La telaraña no existe. Existen puntos de relación pero el problema central que es la crisis técnica del avión que los une en un punto se vuelve en un catalizador perezoso, o en cierta forma, el guión en general se vuelve perezoso. Pero ese es el  punto, no son los personajes que se olvidan de esto, ni siquiera es la dirección. La historia sí. Y entonces los personajes y sus vicios se alejan y no de ellos mismos, porque físicamente si interactúan, pero la película se afana tanto en decirnos cosas y propone tantas otras que por hacer que de repente ninguna de estas cosas suceden o no se expresan de la manera en la que la película desde el principio nos impone al encerrarnos con ellos en el avión.

Ni siquiera la escena de la orgia funciona como debería funcionar. La película es alegre: la escena musical (Escenificada de una manera bastante … irregular) con las Pointed Sisters, o la clarividente que se alegra por todo y es curiosa por cualquier cosa (Lola Dueñas) a pesar de que sabe que puede ocurrir una tragedia, nos impone un mundo alegre en el que nos queremos quedar. Pero la película en cierta forma le falta energía, le falta mucho más poder… y la orgia, que aunque es impactante en su mordacidad o también en su exageración, es representada de una manera tan alejada que hasta escatológicamente es poco interesante. Es una situación bizarra y los espectadores quizás se sientan impactados pero no se relacionan con la liberación de estos pasajeros al caer en efecto del agua de Valencia, ni nos relacionamos completamente con la curiosidad del copiloto (Hugo Silva) por tener sexo con un hombre a pesar de que no le gusten ó tampoco nos relacionamos con esa primera vez de la ingenua clarividente. Los vemos como están disfrutando pero no lo entendemos ni lo sentimos. Entonces si existe la oportunidad de una sátira, hay momentos en que lo entendemos pero la película como ella sola no lo entiende. Los personajes lo saben, los espectadores lo saben pero la película no (Parafraseando a Roger Ebert). La película es una comedia sencilla y es una pequeña sátira cuya prioridad es la de experimentar, de una manera sencilla e inconscientemente lejana.

Sí, Almodóvar está intentando otros caminos y como artista tiene el derecho de encontrarlos. Si él no los encuentra con Los Amantes Pasajeros, seguramente lo encontrara con el siguiente rumbo que tome. Siempre existe una pista de aterrizaje para un director que tenga la prioridad de seguir creando y si esa es la prioridad de Pedro, podemos como cinéfilos tomar una agua de valencia para celebrarlo. Lo de la mescalina ya es opcional. Lo de la orgia no.

F.

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