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jueves, 13 de febrero de 2014

CARGO 200


Dirigida por Aleksey Balabanov 
Reparto: Yuriy Stepanov, Aleksey Serbryakov, Natalya Akimova, Agniya Kuznetsova 

Rusia - 2007 - 89 Minutos 

ESENCIAL

Balabanov es un director frío que ríe sin escupir. Y aquí ríe cruelmente ante los espectadores fascinados por unos personajes contradictorios en un país vengado por sus mismas costumbres. La película es una comedia sobre un policía que secuestra a una jovencita de alta sociedad, la viola con una botella de Vodka y la perturba leyéndole las cartas de su novio muerto. La ternura del folletín, esa en donde la novia llora esperando al soldado, ha sido totalmente transgredido. La guerra, la injusticia, la ciudad y el campo no se vuelven blancos emotivos, todo lo que vibra es la perspicacia de la maldad. Es como si estuviéramos hablando de una picaresca europea que no conocíamos antes: la de Balabanov. 

Hablamos de fascinación también, no solo de reflexiones políticas sobre el mismo país que ha caído en la trampa del ratón bajo el apetitoso queso del cine: las metáforas, la narrativa circular y la venganza describen con exactitud el espacio político en que estos personajes infernales viven su propio delirio. De hecho, la fascinación - la experiencia de la misma - se vuelve la reflexión inevitable en el publico al presenciar como el melodrama circular al que el publico puede estar esperando por costumbre hoy en día (Y tras del hecho, mal hecho) se traduce inteligentemente de esa manera picara y aún así llegar a ser igual de importante. ¿Alguno de estos personajes ha pensado en algo más que de sí mismos y en su futuro? La ventaja es que si no lo hacen, los espectadores de todos modos se toman el trabajo por ellos. Y tal vez la respuesta que encuentramos es demasiado perturbadora, porque inevitablemente estos personajes están representando a un país y a su propia historia. Y gracias al dinamismo y genialidad de Balabanov en mezclar el artificio con la naturaleza a propósito de lo técnico de los generos cinematográficos mismos, nos reímos de lo absurdo y de lo aterrador, todo, sorprendentemente, al mismo tiempo. Una gran película, quizás una de las mejores comedias negras de la década. La canción Pop "V Krayu Magnoliy" del grupo Ariel se transforma en insignia auditiva durante días tras salir de la sala del cine. Filmada en 35mm, digitalizada. A colores. 

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